Chaleth Yotala

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C O B I J A

 

 

HISTORIA


Cobija fue fundada el 9 de febrero de 1906, por el Tcnl. Enrique Cornejo Fernández, con el nombre original de “Puerto Bahía”, al margen derecho del río Acre, se encuentra a 202 metros de altitud. Fundada por la visión geopolítica y preocupación del Gral. Pando que a la sazón había dejado de ser Presidente de Bolivia y  fungía como  Delegado Nacional en el Territorio de Colonias.  Poco después de su fundación en 1.906, la entonces Puerto Bahía (primigenio nombre de nuestra ciudad) se fue poblando de gente llegada de todas partes del mundo. En 1.908, cuando el Ministro de Colonización y Agricultura, Manuel Vicente Ballivián ordena el cambio de nombre de Puerto Bahía por el de “Cobija”, lo hace por un sentimiento nacional y por que el nombre original causaba confusiones en los embarques y mercaderías llegadas de Europa, al existir otra ciudad brasilera llamada  casi igual.

Chaleth YOTALA

Foto: Cortesía Museo Histórico de Pando


 El año 1.915 el  Delegado Carlos Gutiérrez, dispone que la capital del Territorio de Colonias sea la ciudad de Cobija en forma definitiva por el vertiginoso progreso que había alcanzado ésta. Para ese entonces, ya  nuestra ciudad albergaba a una numerosa colonia de extranjeros llegados de tan lejanas como extrañas tierras que habían venido atraídos por  la  fiebre  del “oro verde”(la Siringa).


La ciudad se vio llena de comerciantes, buscadores de fortuna  y aventureros tratando de entenderse entusiasta y dificultosamente en sus extraños idiomas para obtener un lucrativo negocio que les permitiera llenarse los bolsillos de algunos miles de libras esterlinas oro, moneda de uso común en esos años.  Se contaba con varios Consulados, como el  brasilero, el peruano, el italiano y hasta el de la culta y lejana Francia.


Probablemente, la primera época o periodo de la historia de Cobija, la que transcurrió entre su fundación y los años 30 del 1.900, fue la mejor de su vida institucional. Existían en la pequeña y floreciente ciudad todos los adelantos de la técnica de la época y las libras esterlinas corrían, tintineando libremente, en una alucinante ronda de riqueza que parecía que nunca iba a terminar. Se contaba con un excelente sistema de alumbrado público con un generador movido con una gran caldera de vapor; el agua potable por cañería era una realidad el año 1.912 y se la recogía de las vertientes superiores de la ciudad, lo que garantizaba su pureza y potabilidad; allá por el 1.920 la Delegación instaló una pequeña red de teléfonos a magneto; se estaba analizando proveer de un moderno servicio de correos en base a la utilización de aviones (en diciembre de 1.926 se realiza un vuelo de prueba con el hidroavión “Cnel. Salazar” que sale de Riberalta con destino a Puerto Maldonado, haciendo una escala en la barraca  El Sena).


Las grandes embarcaciones llamadas “chatas” que venían a recoger la goma para llevarla después en barcos hasta los  siempre ávidos e insaciables mercados de Europa, traían la más fina mercadería y productos lujosos para las barracas caucheras y para los habitantes y empleados de la Delegación. Entre estas grandes “chatas”, sobresalían por su capacidad de carga y pasajeros la “Tuchao” y la “Itacuatira”.

Fundadores de Puerto Bahía hoy Cobija

Foto: Cortesía H. Alcaldía Municipal de Cobija


Según unos interesantes Censos realizados por la Delegación del  Territorio de Colonias, en 1.917 habían en Cobija poco más de 1.700 habitantes que representaban a más de 20 nacionalidades de absolutamente todos los continentes, y el año 1.925 unos 3.000 habitantes.


En este periodo dorado, la pequeña y encantadora ciudad de Cobija ganó el calificativo de “Perla del Acre”, años después, se le honraría con el  título de “Centinela de la Nacionalidad”.

Fundadores de Puerto Bahia


José Salmón Ballivián en su obra “POR TIERRAS CALIENTES” decía de Cobija en 1.929: “Tiene un aspecto peculiar, sui géneris que no es boliviano, es decir, no es colla, ni beniano, ni cruceño. Tampoco es una ciudad brasileña ni tiene parecido a ninguna otra fuera del aire señorial que caracteriza a todas las poblaciones tropicales, adornada por nobles y aristocráticas palmeras:”


Cuando  los árboles de goma de la lejanísima Malasia comenzaron a producir el preciado látex, el imperio del caucho se desmoronó en América del Sur en forma irremediable. Las semillas sacadas de contrabando y aclimatadas exitosamente en Malasia el año 1.876, a miles de kilómetros de su lugar de origen, dejaron en el recuerdo la orgía de libras esterlinas de oro, que apenas duró treinta años en el prodigioso Territorio de Colonias y  poco más de  veinte en Cobija.


Las enormes barcazas que llegaba de Europa trayendo finísimas mercaderías y anclaban en el puerto de Cobija durante semanas dejaron de venir. Los grandes comerciantes armaron bártulos y se marcharon definitivamente de la ciudad, buscando un mejor futuro en otras latitudes. El lujoso Casino, que atraía a jugadores de diversos lugares, especialmente  a los grandes potentados brasileros de la goma, cuya riqueza era tan portentosa como la de Nicolás Suárez, ya no llegaron más a Cobija y tuvo que cerrar sus puertas.

 

Nunca más se realizaron las suntuosas fiestas y banquetes en el “Chalet Yotala”, sede de la Delegación del Territorio de Colonias, donde el Delegado ofrecía  espléndidas recepciones a la sociedad cobijeña en los aniversarios patrios y a las delegaciones internacionales  que llegaban a Cobija.


Fue esta, indudablemente, la peor época que le tocó vivir a  Cobija, luego se crea 24 de septiembre de 1.938 el Departamento Pando, con la Ley de Busch se disponía, inclusive, que la capital del nuevo departamento fuera la localidad de Puerto Rico, a casi 200 kilómetros de Cobija. Recién en el año 1.939, por D.S. de 15 de mayo y, legalizada posteriormente, por Ley de la República de 29 de septiembre de 1.945 en el gobierno de Villarroel , se traslada la capital departamental a esta ciudad de Cobija, en la que textualmente dice: “Teniente Coronel Gualberto Villarroel Presidente Constitucional de la República: Por cuanto la H. Convención Nacional ha sancionado la siguiente Ley: La HONORABLE CONVENCION NACIONAL DECRETA: Declarase capital del Departamento Pando la ciudad de Cobija, derogándose toda disposición contraria”.


Cobija siguió, sin embargo de su olvido y postración, completamente fiel a su tradicional y casi feroz apego a la nacionalidad boliviana. Prueba de ello es la tan épica como legendaria marcha de su juventud a la “Guerra del Chaco” a miles de kilómetros de su apacible ciudad. “Héroes de la Distancia”  es el calificativo con que el que se los conoce en la historia a esos jóvenes que acudieron entusiastas y en forma voluntaria al teatro de operaciones, sin ser convocados. Este periodo, es considerado el más oscuro de Cobija, duró hasta, aproximadamente, mediados de la década del setenta.


Allá por el 1.977, un joven militar llamado Alberto Sáenz Klinsky, que ocupó el cargo de Prefecto y Presidente del Consejo Regional del Noroeste, simultáneamente, dio inicio a una meritoria actividad que redundó en beneficio del Departamento y de Cobija. Se ampliaron las principales calles y se las enladrilló; se construyeron algunos edificios públicos como el de CORDENO que después pasaría a ser la ex –CORDEPANDO y el Palacio de Justicia; se construyó el Puente Internacional que une a Cobija con la población brasilera de Villa Epitaciolandia; y se amplió nuestra Iglesia Catedral,  entre otros trabajos realizados en la ciudad.

Desfile Cívico 6 de agosto


Lo único que nos unía con el país, en esos años, eran los vuelos del LAB, que se mantuvieron sin variación alguna. Cobija sostuvo una relación duradera con la aerolínea estatal (en esa época) y aunque nadie puede indicar con exactitud en qué año comenzaron sus vuelos, se puede asegurar que el LAB opera en nuestra ciudad desde hace más de setenta años. Un mérito indiscutible, sin duda alguna, que autoriza a afirmar que el LAB forma parte indisoluble de nuestra historia.


En la segunda mitad década de los ochenta del pasado siglo, se advierte ya en Cobija un prometedor aumento de las actividades económicas, coincidente con una etapa de bonanza económica en la vecina República del Brasil y con el inicio de la extracción del oro aluvional de los ríos del departamento, que produjo más de cien toneladas de oro en unos diez años de trabajo.

Desfile cívico del 6 de agosto

frente al Palacio de la Delegación

Foto: Cortesía Museo Histórico de Pando


Esa actividad, aunque  no generó  ganancias  directas para Pando ni para Cobija, logró que se empezara a mover el aparato económico a través de los negocios y la provisión de víveres y lubricantes  para las grandes barcazas extractoras de oro y la numerosa gente que trabajaba en ella.

Modelo de casas del 1918


Por los años 90 ya empezó Cobija a mostrar una fisonomía distinta: se ampliaron sus calles y avenidas, cambiando el tradicional ladrillo por losetas. Sus servicios básicos, aunque no satisfacen hasta hoy la demanda total de la población, se modificaron sustancialmente para  poder aumentar su capacidad. Se fueron diluyendo en el recuerdo y en el tiempo aquellos años en los que en Cobija se daba energía eléctrica a la población solo por horas, de 7 a 10 de la noche. Hoy existe energía las 24 horas del día y tenemos uno de los sistemas de alumbrado público más modernos del país; sistema televisivo por TV-cable, telecomunicaciones digitales, telefonía celular, internet, Hospital, clínicas particulares, Bancos, la Universidad Amazónica de Pando, un nuevo aeropuerto en 1.999, moderno y capaz de recibir grandes aeronaves de reacción que, en cuestión de una hora, llegan a Cobija desde La Paz, quedaron en la leyenda los viejos aviones Curtis, DC-3 y otras venerables reliquias, cuyos valientes pilotos y pasajeros se jugaban la vida al pasar por la cordillera de los Andes para llegar a Cobija, de esas épocas,  sobrevive el piloto pandino Cap. Aníbal Arab, cuyo nombre lleva el nuevo aeropuerto, las amplias calles y avenidas bordeadas de jardines floridos, dando así la razón a la estrofa del Himno que dice que “el jardín de las flores es Pando”. (1)

Estilo arquitectónico de las

casas de Cobija del 1918

Foto: Cortesía Museo Histórico de Pando

 

Fuente:
(1) Patrimonio Histórico y Cultural de Cobija, Carlos Saavedra Pérez V.(2004).

Dn. Nicolás Suárez
Tcnl Enrique Fernández Cornejo

Tcnl. Enrique Cornejo Fernández

Foto: Cortesía H. Alcaldía Municipal de Cobija

Gral. José Manuel Pando

General José Manuel Pando

Foto:"Presidentes de Bolivia" de Carlos Mesa Gisbert

Nicolás Suárez Callaú

Foto: Cortesía Museo Histórico de Pando

Palacio de la Delegación

Palacio de la Delegación

Cobija 1918

Foto: Cortesía Museo Histórico de Pando

Antiguo Plano de Cobija

Antiguo plano de Cobija de 1908

Foto: "Cobija Arquitectura y Urbanismo" del Arq. Victor Hugo Limpias 1999.


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